El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, rechazó el informe del Departamento de Estado de Estados Unidos que describe a la isla como una amenaza para la seguridad nacional estadounidense y afirmó que Washington «recurre a la mentira para generar pretextos» con el fin de justificar acciones contra su país.
El mandatario aseguró que Cuba «jamás ha obrado para dañar al pueblo estadounidense» y sostuvo que la Revolución cubana únicamente ha ejercido su derecho a defenderse de las agresiones que, según dijo, ha enfrentado durante décadas.
El documento, titulado «Cuba. La capital del comunismo en el siglo XXI», acusa al Gobierno cubano de intentar socavar y desestabilizar a Estados Unidos mediante actividades de espionaje, apoyo a terroristas, refugio a fugitivos e infiltración en instituciones estadounidenses. Además, señala que la isla alberga un número creciente de instalaciones militares y de inteligencia extranjeras.
Por su parte, el canciller cubano calificó el informe como una «falacia» y sostuvo que forma parte de una estrategia para justificar el endurecimiento de las sanciones económicas y una eventual agresión contra Cuba. Las autoridades de La Habana también negaron nuevamente la existencia de bases militares extranjeras en su territorio y calificaron esas acusaciones de «infundadas».
