Los precios del petróleo cerraron al alza este martes, impulsados nuevamente por la escalada de las tensiones entre Estados Unidos e Irán y la incertidumbre sobre una posible reapertura del estrecho de Ormuz, una de las principales rutas para el transporte mundial de hidrocarburos.
El petróleo intermedio de Texas (WTI) cerró con una subida del 1,3 %, hasta los 83,20 dólares por barril. Los contratos de futuros para septiembre, de referencia en Estados Unidos, avanzaron 1,07 dólares respecto al cierre anterior.
Por su parte, el Brent del mar del Norte, para entrega en octubre, avanzó 1,36 %, hasta los 88,91 dólares, después de superar los 90 dólares durante la sesión.
Irán y EE.UU. mantienen posiciones enfrentadas
El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Baqaei, afirmó que el posible acuerdo con Omán sobre el estrecho de Ormuz se limita a establecer una ruta segura de navegación y no implica la reapertura del estratégico paso marítimo.
La posición de Teherán se produce después de que Irán planteara seis condiciones para reabrir el estrecho, entre ellas el pago de reparaciones de guerra, el levantamiento de las sanciones y del bloqueo naval estadounidense y la liberación de fondos iraníes congelados.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, respondió que Washington también exige una indemnización por los daños que, según su Gobierno, ha causado la República Islámica.
Baqaei acusó además a Estados Unidos de haberse vuelto «adicto» a las sanciones y sostuvo que Washington recurre a ellas ante su incapacidad para avanzar mediante la vía diplomática. El funcionario iraní también aseguró que actualmente no existen negociaciones de paz directas entre ambos países, aunque reconoció que mantienen un intercambio de mensajes a través de intermediarios.
Reservas estadounidenses caen a mínimos de décadas
En Estados Unidos, las reservas de crudo de la Reserva Estratégica de Petróleo (SPR) disminuyeron la semana pasada en 6,1 millones de barriles, hasta situarse en 298,7 millones de barriles, su nivel más bajo en más de cuatro décadas.
Antes del inicio de la guerra, el pasado 28 de febrero, tras un ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán, las reservas estratégicas estadounidenses rondaban los 415 millones de barriles.
El descenso de las reservas se produce en un contexto de elevada incertidumbre sobre el suministro energético mundial, mientras el mercado sigue atento a cualquier señal de acuerdo entre Washington y Teherán que permita normalizar la navegación por el estrecho de Ormuz.
Cerca de una quinta parte de los hidrocarburos mundiales transita normalmente por esta estratégica vía marítima, por lo que cualquier interrupción prolongada puede ejercer presión sobre los precios internacionales del crudo.
