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Puertos secos: qué son, cómo funcionan y qué pueden aportar a República Dominicana

Santo Domingo.– Aunque su nombre pueda parecer contradictorio, un puerto seco no necesita estar próximo al mar. Se trata de una instalación logística ubicada en tierra firme donde pueden realizarse operaciones de recepción, almacenamiento, inspección, despacho aduanero y distribución de mercancías vinculadas al comercio nacional e internacional.

En términos prácticos, funciona como una extensión terrestre de la actividad logística que tradicionalmente se concentra en puertos marítimos. La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) explica que este tipo de instalaciones puede servir como puerta de entrada para una región interior y ofrecer servicios de almacenamiento, manejo de contenedores y otras actividades logísticas.

Su importancia ha cobrado actualidad en República Dominicana luego de que el Gobierno iniciara este miércoles la coordinación para implementar una red de puertos secos en la zona fronteriza, contemplada en el Decreto 166-26.

¿Cómo funciona un puerto seco?

Las mercancías pueden llegar hasta estas instalaciones mediante transporte terrestre procedentes de puertos marítimos, aeropuertos, depósitos u otros centros logísticos.

Una vez recibida la carga, pueden realizarse procesos que incluyen registro de entrada, descarga, almacenamiento temporal, presentación de la declaración aduanera, inspecciones, pago de impuestos y autorización para retirar las mercancías.

Esto significa que un puerto seco no es simplemente un gran almacén. Puede convertirse en un punto de control aduanero desde donde se gestionan diferentes etapas de la cadena logística antes de que la mercancía continúe hacia su destino.

El Decreto 166-26 establece que los puertos secos dominicanos funcionarán como zonas primarias de jurisdicción aduanera y estarán sujetos a los controles de la Dirección General de Aduanas (DGA).

Las instalaciones contempladas deberán disponer, entre otros componentes, de áreas para almacenamiento y depósito de contenedores, zonas de maniobras, estacionamientos y espacios destinados a Aduanas y otras instituciones públicas vinculadas a las operaciones.

¿Qué aportan?

Uno de sus principales beneficios potenciales es agilizar el movimiento de mercancías. Al trasladar determinadas operaciones logísticas y aduaneras hacia instalaciones terrestres, es posible distribuir mejor las cargas de trabajo y evitar que todos los procesos tengan que concentrarse en las terminales marítimas.

También permiten centralizar en un mismo lugar actividades de almacenamiento, inspección, consolidación y distribución de mercancías, facilitando la trazabilidad de la carga y el control de las operaciones.

Desde el punto de vista económico, un puerto seco puede estimular la instalación de empresas de transporte, almacenes, operadores logísticos y otros servicios relacionados con el comercio. Su impacto, por tanto, puede extenderse más allá de la infraestructura y generar actividad económica y empleos en las zonas donde se establece.

No obstante, los beneficios no son automáticos. Dependen de factores como la ubicación de las instalaciones, las conexiones viales, los tiempos de despacho, la coordinación entre instituciones, la tecnología utilizada y los costos de trasladar las mercancías.

La apuesta dominicana por la frontera

En República Dominicana, el Decreto 166-26, emitido el 16 de marzo de 2026, declaró de alto interés nacional el diseño, financiamiento, construcción, equipamiento, operación y mantenimiento de puertos secos en la zona fronteriza.

La disposición autoriza una instalación en cada una de cuatro provincias: Dajabón, Elías Piña, Independencia y Pedernales.

El modelo previsto contempla que las cargas puedan ser transferidas hacia estos centros desde puertos marítimos, aeropuertos, depósitos y operadores logísticos, bajo mecanismos establecidos por Aduanas y priorizando la documentación y los trámites electrónicos.

Además del componente logístico, el proyecto tiene una dimensión vinculada al comercio con Haití. El decreto dispone que los ministerios de Relaciones Exteriores y de Industria, Comercio y Mipymes, junto con la DGA, identifiquen y negocien con las autoridades haitianas zonas estratégicas para el comercio internacional, controles coordinados y corredores logísticos entre ambos países.

El canciller Víctor “Ito” Bisonó encabezó la primera reunión de alto nivel para iniciar la implementación del decreto, con participación de las instituciones que deberán intervenir en el proceso.

El Gobierno plantea que estas instalaciones contribuyan a facilitar el comercio, fortalecer el control aduanero y fronterizo, atraer inversiones y aprovechar la ubicación de República Dominicana para continuar desarrollando su papel como centro logístico regional.

Más que un “puerto sin mar”

El concepto de puerto seco puede resumirse como un punto interior donde convergen transporte, almacenamiento, Aduanas y distribución.

Su funcionamiento permite que parte de las operaciones asociadas al comercio exterior se realicen fuera de las terminales marítimas y más cerca de determinados corredores comerciales o productivos.

En el caso dominicano, la iniciativa adquiere una característica particular: los primeros proyectos contemplados están dirigidos a la frontera y forman parte de una estrategia que combina logística, comercio exterior, desarrollo territorial y control aduanero.