La guerra entre Estados Unidos e Irán escaló este miércoles con el bloqueo estadounidense a los puertos iraníes y el cierre del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio mundial de petróleo y gas. La nueva ofensiva deja prácticamente sin efecto el memorándum de entendimiento firmado en junio, que buscaba poner fin al conflicto iniciado en febrero.
El presidente estadounidense, Donald Trump, advirtió que intensificará los ataques si Teherán no retoma las negociaciones. En una entrevista con Fox News, afirmó que la próxima semana podrían ser atacadas centrales eléctricas y puentes en territorio iraní, como parte de una estrategia para aumentar la presión sobre el régimen.
Los enfrentamientos se reanudaron tras ataques contra embarcaciones en el Golfo atribuidos a Irán. Este miércoles, Estados Unidos confirmó una nueva ola de bombardeos contra objetivos militares iraníes, mientras que Irán respondió con ataques contra instalaciones estadounidenses en Baréin, Kuwait y Jordania, además de reducir significativamente el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz.
La escalada también ha tenido consecuencias humanitarias. Según el Gobierno iraní, más de 30 civiles han muerto desde la reanudación de las hostilidades. La ONU expresó su preocupación por las «graves consecuencias socioeconómicas y humanitarias» que podría provocar el cierre de esta vía estratégica, fundamental para el transporte de alimentos, medicamentos y combustibles a nivel mundial.
